
¡Qué cierre de festival hemos vivido en The O2! El tercer día del C2C: Country to Country 2026 en Londres no solo fue el punto final de un fin de semana maratónico, sino una auténtica montaña rusa emocional que mezcló la energía del «country rock» moderno con la nostalgia más pura de los años 90.
Hacía 16 años que el dúo más galardonado de la historia del country no pisaba suelo británico, y la espera valió cada segundo. Brooks & Dunn cerraron el escenario principal con un set que fue, literalmente, una cátedra de cómo hacer un show de arena.
Entraron con la fuerza de «Brand New Man», transformando el O2 en el honky-tonk más grande del mundo. Cuando las primeras notas de «Neon Moon» resonaron, el arena se sumió en un silencio casi reverencial, roto solo por un coro unísono de miles de personas y el culmen fue cuando salió a acompañarlos Darius Rucker.
Ver a Kix Brooks emocionado ante la respuesta del público londinense fue de lo más conmovedor del festival. Por supuesto, nadie se fue sin su dosis de «Boot Scootin’ Boogie», cerrando la noche con todo el mundo bailando en los pasillos.

Antes del plato fuerte, el domingo estuvo dominado por una nueva generación que viene pisando fuerte:
Drake Milligan: El «Elvis del country» se robó el show por la tarde. Su carisma es innegable y su mezcla de rockabilly y country tradicional puso a prueba los cimientos del estadio. Es, sin duda, el artista que más ha crecido en conexión con el público europeo este año.

Kameron Marlowe y Ashley Cooke: Ambos demostraron por qué son las voces del momento en Nashville. Marlowe trajo la potencia vocal ruda, mientras que Cooke aportó ese brillo pop-country tan necesario, destacando su interpretación de «Tumbleweed».

Mackenzie Carpenter: Abrió el escenario principal con una naturalidad asombrosa. Sus letras picantes y su actitud de «chica de al lado» encandilaron rápidamente a los que llegaron temprano.


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